sábado, 6 de febrero de 2016

Salto al vacío

(...) Antes de entrar en el automóvil alcé los ojos hacia la casa donde había vivido un año. Los primeros rayos del sol chocaban contra sus ventanas. Unos momentos después, la calle de Aribau y Barcelona entera quedaban detrás de mí. (Nada, Carmen Laforet)

"Qué extraña escena describes y qué extraños prisioneros, son iguales a nosotros"
(República, Platón)



"Carol" de Todd Haynes (basada en la novela de Patricia Highsmith)

No definiría Carol como una película sobre la homosexualidad, en ella laten con fuerza la libertad y la dignidad de tres mujeres que no se conforman, que un día descubrieron otra forma de vivir y de sentir lejos del asfixiante y limitante american way of live de los años 50. Todo en ella es contención para que no salga a flote el torrente de emociones que sienten sus dos protagonistas, que no se note, que nadie se entere.

Therese Belivet (Rooney Mara)

Mientras, la vida transcurre ajena, como ajena es siempre la mirada de Therese, una joven fotógrafa que soporta un empleo alienante y alimenticio, que no encuentra su sitio, que sigue la corriente a la espera de no sabe todavía muy bien qué. Pero una cosa es segura, lo que hay, lo que se le ofrece, no es para ella. Está en el punto en el que sabe lo que no quiere. Y le ocurre que conoce a Carol y se hace mayor, su mirada de extrañeza se va tornando cada vez más segura, sigue pareciendo una marciana, pero pisa fuerte. Y ya nada volverá a ser igual.

Carol (Cate Blanchett)

Carol, sin embargo, ya está al otro lado del espejo y sabiendo perfectamente lo que quiere, decide pagar un alto precio por ello, no está dispuesta a renunciar a ella misma ¿cómo mirar a su hija cuando sea mayor y confesarle que toda su vida ha sido una impostora, una farsante? Y renuncia a su custodia y a las comodidades de una vida burguesa no por amor, sino por su libertad y su dignidad. Y ya nada volverá a ser igual.

Abby (Sarah Paulson)

Y está Abby, esa persona que todas quisiéramos que fuera nuestra compañera de vida, de anhelos y desdichas, otra outsider imprescindible en la vida de Carol. Juntas atravesaron el espejo, se descubrieron y, cuando todo cambió, permanecieron más unidas que nunca. Siempre es bueno poder contar con una persona que sea tu compañera de viaje, realizarás trayectos sola, pero la sabes ahí, arropándote cuando nadie lo hace, cuando el teléfono deja de sonar, cuando la gente cambia de acera para evitar saludarte, cuando nadie quiere que le vean contigo.

April Wheeler - Kate Winslet (Revolutionary Road)

Ver Carol me ha recordado a otros personajes maravillosos como April Wheeler, de Revolutionary Road, o Laura Brown, de Las Horas, mujeres valientes e inconformistas que no soportaron el tedio -ese tedio que tan bien reflejó Virginia Woolf en Mrs. Dalloway- rodeadas de seres absolutamente obtusos y mezquinos. Se atrevieron a mirarse al espejo, observar su vida y en lo que se habían convertido sus sueños. Y ya nada volvió a ser igual.



Laura Brown - Julianne Moore (Las Horas)


Todas mujeres valientes que un día decidieron saltar al vacío. 



Patricia Highsmith

domingo, 31 de enero de 2016

Más allá hay dragones...



"Un hombre solo, una mujer, así tomados de uno en uno, son como polvo, no son nada, no son nada..." (J. Agustín Goytisolo, Palabras para Julia)

"Una comunidad que puede criar a los niños, también puede abusar de ellos" (Mitchell Garabedian, abogado defensor víctimas "Spotlight")

“Lo más grave, en el caso de Eichmann, era precisamente que hubo muchos hombres como él, y que estos hombres no fueron pervertidos ni sádicos, sino que fueron, y siguen siendo, terrible y terroríficamente normales.” (Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalem: un estudio sobre la banalidad del mal).

"Hay dos clases de compasión. Una débil, la sentimental, que no es más que la impaciencia del corazón por librarse lo antes posible de la embarazosa conmoción que se padece ante la desgracia ajena, esa compasión no es propiamente compasión, es tan solo un apartar instintivamente el dolor ajeno, que es causa de nuestra propia ansiedad. La otra, la verdadera compasión, está decidida a resistir, a ser paciente, a sufrir y a hacer sufrir, si es necesario, para ayudar de verdad a las personas" (La piedad peligrosa o La impaciencia del corazón, S. Zweig). Vivir responsablemente exige, a veces, incomodar a otros.



Unidad de Investigación de Spotlight


Como si de una aventura de súper héroes se tratara, el equipo de periodistas de Spotlight se adentra en las alcantarillas de un Boston rancio, corrupto y podrido. Intentarán despertar de su voluntario letargo a una comunidad adormecida, acomodaticia, que no hace preguntas y prefiere mirar hacia otro lado cuando a alguien se le ocurre hablar o denunciar los abusos a niños y niñas por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica. Se trata de héroes anónimos, personas que a pesar del alto coste personal que supone dedicarse al periodismo de investigación con mayúsculas, se la juegan de tal modo, en lo profesional y en lo personal, que más que una profesión parece un deporte de riesgo. Y como sostiene el abogado defensor de las víctimas, un peculiar armenio, "ha tenido que venir alguien de fuera a destapar todo esto", refiriéndose al nuevo editor jefe del rotativo Boston Globe, un judío que no hace concesiones y a él mismo.

Marty Baron-Editor Jefe Boston Globe (Liev Schreiber)

No en vano, ambos provienen de pueblos contra los que se han cometido lo que se ha dado en denominar crímenes de lesa humanidad, uno del Holocausto Judío, del Genocidio Armenio el otro. Por eso no es casual que sean ambos quienes sostienen sobre sus hombros, con su imperturbabilidad y vehemencia respectivamente, todo el peso de la lucha para poder denunciar e intentar esclarecer los casos de pederastia dentro de la Iglesia Católica en la ciudad. Y este tipo de lucha sólo se puede librar en solitario cuando no se tiene nada que perder, cuando voluntaria y conscientemente se ha tomado la decisión de ir a por todas, sin importar las consecuencias, cuando el valor de lo que defiendes eclipsa el precio a pagar.

Mitchell Garabedian-Abogado víctimas (Stanley Tucchi)

Y Mitchell Garabedian lo tiene claro, ve el horror en las miradas de sus clientes que, día tras día, llegan con nuevos casos de abusos: "él tuvo suerte, está vivo", dice en un momento dado acerca de una de las víctimas. Sabe que no se puede vaciar el océano a cucharadas, pero no hay retorno; en la vida siempre tenemos la posibilidad de optar, de tomar partido, de no mirar hacia otro lado y uno de los ejemplos más claros es la actitud del pueblo alemán mientras se exterminaba a más de seis millones de seres humanos delante de sus narices (nunca mejor dicho), actitud muy similar a la mostrada por el abogado Eric McLeish, cuando sostiene que él sólo se limitó a hacer su trabajo e intentar mediar entre las víctimas y la Iglesia para llegar a un acuerdo extrajudicial, es decir, mercadear con el dolor de unas y el poder de la otra, a puerta cerrada como se lleva haciendo por los siglos de los siglos y ya se sabe que la autodenominada apostólica y romana piensa en términos de siglos, como le advierten al editor jefe del periódico en otro momento de la película, por si no sabe que más allá hay dragones...
Hay algo más que la película deja muy claro y es la importancia del manejo de los tiempos a la hora de publicar o no una noticia. Prácticamente desde el principio queda clara la línea a seguir: no centrarse en los sacerdotes, sino en la Iglesia como institución facilitadora y cómplice de los abusos a menores, seno de perpetuación de una práctica absolutamente arraigada, hasta el punto de crear centros de "rehabilitación" donde recluir a los sacerdotes pederastas cuando la cosa se les iba de las manos. Y claro, cuando tienes algo en firme quieres sangre, tienes miedo que la cosa se enfríe o alguien se te adelante y es muy difícil mantener la cabeza fría y no saltarte ningún paso, lo que podría dar al traste con la operación o dejarla en una cuestión meramente anecdótica. Y es ahí donde Walter "Robby", encarnado por Michael Keaton, se hace con el control de la noticia, jugándosela quizá para compensar su negligencia cuando hace años aterrizó en el diario y le llegó la información sobre los abusos e hizo caso omiso. Nadie está libre de culpa.



Walter "Robby" Robinson-Editor (Michael Keaton) recibiendo un "aviso" de un representante de la comunidad católica

He querido dejar para el final a las víctimas, esas personas rotas que a duras penas tratan de recomponer los pedazos de una infancia y adolescencia truncadas entre las piernas de Dios, porque "quien se lo pedía era Dios", como afirma una de las víctimas. ¿Cómo negarse cuando alguien te presta atención, te hace sentir importante y apreciado en un entorno hostil, lleno de dificultades y carencias, envilecido por la ardua tarea de sobrevivir? ¿Cómo superar que tus padres no te protegieran de esos monstruos cuando aún sabiéndolo se limitaron a adoptar una actitud servil y ensimismada? Cada uno lo lleva como puede, y como sabe, unos con alcohol, otros con heroína; unos abusando a su vez de otros niños y otros llevando una existencia aparentemente "normal", casándose, teniendo hijos, guardando bajo siete llaves todo lo que pasó... pero soportando ese peso día tras día. Otros no lo soportaron y ya no están. En un momento dado de la película, alguien opina sobre el presidente de la asociación de víctimas que "está como una cabra", yo añadiría que está, lo que no es poco después de todo; en ocasiones somos injustos y crueles juzgando el dolor de los demás, exigiéndoles comportamientos y reacciones intachables pero ¿para qué y por qué? Para no incomodarnos más de lo políticamente aceptable, porque es tan terrible lo que les han hecho (no lo que les "ha pasado") que somos incapaces de llegar siquiera a imaginar cómo se pueden sentir. Sin pretender reducir o simplificar esta barbaridad a una cuestión de cifras, se estima que un seis por ciento de los sacerdotes de la Iglesia Católica son abusadores, y eso son muchos sacerdotes. No se trata de las manzanas podridas que nos podemos encontrar en cualquier ámbito de la vida, no, se trata de lo de siempre, de las relaciones de poder y de una institución que ha sobrevivido durante cientos de años a base de manipulación y corrupción, manipulación sobre los más desfavorecidos y corrupción junto con el poder imperante en cada momento. Nada nuevo bajo el sol.

Catedral de la Santa Cruz (Boston)


Otras pelis sobre periodismo:

"Buenas noches y buena suerte", de George Clooney (Caza de brujas del senador McCarthy)
"El americano impasible", de Joseph Mankiewicz (Guerra de Indochina, novela de Graham Greene)
"Todos los hombres del Presidente", de Alan J. Pakula (caso Watergate)
"El año que vivimos peligrosamente", de Peter Weir (Indonesia, insurrección comunista contra Sukarno)
"Ciudadano Kane", de Orson Welles (sobre la propiedad de los medios de comunicación)
"Network, un mundo implacable", de Sidney Lumet (mundo de la televisión)
"Primera Plana", de Billy Wilder (prensa escrita años 30)